Cómo Enfrentar la Preocupación

Este artículo fue escrito en mayo de 1981 y fue publicado en la carta de noticias "Horizontes" del Instituto Bíblico Guatemalteco. Rafael Porter, el Director, en ese entonces, escribió con la impresionante gracia de someter su corazón y sus pensamientos a la Palabra de Dios en medio de tiempos turbulentos. Un tema escalofriante si lo pensamos bien. Puesto que nuestro corazón tiene la tendencia de pensar en lo humano más que en lo eterno. Los principios aquí encontrados son claros, precisos, sencillos (como debe ser) y un diamante refinado que sería una pena dejarlo en los archivos de la historia. 

Desde la pluma de un fiel sembrador cuya semilla fue pequeña, privada y cotidiana pero está claro por la historia que tuvo grandes resultados, les presento el artículo "Cómo enfrentar la preocupación" (Deysi Velásquez)

La [semilla] que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Lucas 8:14

La referencia de Lucas, señala tres cosas que pueden ahogar la vida espiritual. Estas obstaculizan el crecimiento espiritual del hijo de Dios y detienen la producción de fruto en su vida. 

Estas tres como se detallan en el versículo se pueden reconocer facilmente con nombres: 

  1. Afanes
  2. Riquezas
  3. Placeres 

Aunque se oye mucho acerca de las últimas dos, casi no hemos oído del peligro de la primera o sea el afán o la preocupación.

En primer lugar, y cito textualmente las palabras de Cristo en Mateo 6:25-34

»Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? 26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? 27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?[a] 28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; 29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. 30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? 31 Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” 32 Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. 33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

En este pasaje se menciona seis veces el peligro de la preocupación. Al indicarlo, Él nos da tres recomendaciones para solucionar este problema:

  1. Reconocer lo que Dios nos ha dado hoy. Lea de nuevo Mateo 6:25-30
  2. Confiar en Dios, quien puede darnos todo lo que necesitemos mañana. Revise con atención los versículos 31-34 de Mateo 6.
  3. Perseguir lo más importante (Mateo 6:33)

Debemos darle a Dios el primer lugar en nuestra vida, dedicarnos a hacer lo que Él quiere. Entonces Dios dará lo necesario.

En segundo lugar, Pablo nos señala en Filipenses 4 varias recomendaciones. Entre éstas las siguientes:

  1. Regocijarse siempre.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Filipenses 4:4

En medio de cualquier circunstancia podemos alabar a Dios porque todo nos ayuda a bien.

  1. Decidir no afanarnos.

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6

En la hora más difícil tenemos una elección. Podemos decidirnos por la preocupación o confiar en Dios.

  1. Encomendar nuestro problema a Dios con acción de gracias.

[nuestro problema] con acción de gracias. Filipenses 4:6

  1. Gozar la paz que Dios da.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:7

Esta recomendación se basa en la anterior. Al encomendar nuestro problema a Dios podemos gozar una paz verdadera.

Vivimos en días difíciles e inseguros. Hay muchos motivos por los cuales podemos estar preocupados. Pero debemos reconocer que Dios está en control y no se equivoca. Todo nos ayuda a bien. Así que confiemos en Dios y gocemos de su paz por medio de estas siete recomendaciones que Él nos ha dado.

 

Acerca del Autor

Rafael Porter.- Fue Director del Instituto Bíblico Guatemalteco en 1981. Junto a su esposa, Elena de Porter, sirvieron fielmente durante el tiempo que Dios lo llamó para dejar su aporte en el SBG. Don Rafael Porter, forma parte de los directores que vieron de cerca el cambio de los primeros graduados con títulos de profesorado en el Seminario Bíblico Guatemalteco.